Quién se ha comido mi queso es un clásico escrito por Spencer Johnson que hoy se puede encontrar como una animación en YouTube.

Expone un caso utilizado para analizar el cambio en la vida y en el trabajo abordando la resistencia al cambio, por temor a algo peor.

El entendimiento de que el cambio puede llevar a algo mejor, ser capaz de reconocer el cambio, y finalmente, la decisión de actuar.

El mediático caso de Shakira y Piqué podría denominarse Quién se ha comido mi mermelada a propósito de la forma en que la cantante concluyó que alguien fuera de su familia se había comido su mermelada favorita , que no gustaba ni al futbolista ni a sus hijos, al regresar a la casa que compartían.

Traer este caso a una sala de clases, de seguro conocido por los y las jóvenes presentes, es una gran oportunidad para analizar las diferentes opiniones, todas ellas reflejo de la posición en que se encuentra cada persona y su ascendencia cultural y valórica. Veamos algunos puntos de vista que circulan por millones en redes sociales y medios de comunicación.

Desde la perspectiva de género las mujeres tienden a identificarse con Shakira como víctima de una traición y aplauden la canción, mientras que otras señalan que los temas de pareja deben quedar en ámbito privado. Los hombres tienden a ver a Piqué como víctima y se solidarizan con él, destacan los comentarios de los “papito corazón”.

Sin lugar a duda, las posiciones son fruto de una construcción social de lo que debe o no ser una mujer, un hombre y una pareja.

Otras personas van más allá de ambos protagonistas y centran su atención en Clara Chía como sujeto de un escarnio público inmerecido.

Otros miran a los hijos, invocando el interés superior de ellos y su bienestar emocional; también, están los que fijan la atención en el manejo de emociones que sugieren superar el rencor y la ira con el perdón.

Cito a Voltaire: “quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero”.

En mi opinión, este caso es una gran máquina comunicacional para hacer dinero.

Cientos de millones de reproducciones de la canción de Shakira en redes sociales, un contrato de cifras desconocidas de Casio con la Kings League de Piqué, además de haber llegado manejando un Twingo a su entrenamiento. Parece que nada importa más que el dinero.

Quién se ha comido mi mermelada pasará a ser un caso de estudio de nuestra época. Una oportunidad que, como una tragedia griega, contiene todos los elementos para identificarse con uno de sus protagonistas, tomar partido y defenderlo ante otras visiones.

Lo importante no es quedarse en el pensamiento propio sino abrirse a escuchar otras opiniones, entender los patrones culturales y valores detrás de cada una de ellas y revisar las propias.

No hay una sola verdad y esa es la riqueza de Quién se ha comido mi mermelada para ser utilizada en las salas de clase.

Por:  Marcelo Trivelli Oyarzún.

Presidente Fundación Semilla,